Lardo Otayga lloraba despacio porque su motivo no lo convencía. Iba soltándose sin saber. No podían ser tetas ni amores de fondo. Lloraba. No recordaba situaciones parecidas.
Hizo todo. Tomó, se miró al espejo, salió a confrontar, volvió y trató de armarse. Incertidumbre y patetismo que no podía dejar pasar. Se durmió en una escalera.
¡Ubuntu Peronista supera los 3 millones de visitas!
Hace 1 semana

No hay comentarios:
Publicar un comentario